martes, 23 de agosto de 2011

DECLARACION PUBLICA ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE


Ante la crisis de la educación: el legado de un oficio que nos interpela
Como co-partícipes -con estudiantes y profesionales- de un legado histórico de compromiso ético-social, comprometidos con la justicia social y el respeto a los derechos humanos, los académicos/as de la Escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile, declaramos:




1. Nuestro reconocimiento al movimiento estudiantil que ha logrado instalar en la conciencia de la mayoría de los ciudadanos, la convicción ético-social de las profundas inequidades socio-económicas que afectan a nuestro país, y que se reproducen y perpetúan en el sistema educativo chileno, agraviando moralmente a los grupos más vulnerables de nuestra sociedad.
2. Nuestro compromiso con los principios éticos suscritos por Escuelas y Gremios de Trabajo Social a nivel nacional e internacional, que nos comprometen en la transformación de situaciones de exclusión y desigualdad social y en la promoción de ciudadanía. En este marco, compartimos con los estudiantes la necesidad de una profunda reforma educacional que mejore la calidad de la educación, reduzca la segregación y favorezca la equidad.
3. Nuestra adhesión a un Trabajo Social que promueve la transformación de todas aquellas formas de injusticia y opresión social. Un infatigable trabajador de lo social, como lo fue San Alberto Hurtado, declaró: “nos llama extraordinariamente la atención el hecho de ver tantos hombres, incluso católicos, que parecen ignorar esta horrenda tragedia, y lo que es peor, que una vez conocida permanecen indiferentes ante ella, la creen un hecho absolutamente irreformable, critican como utópicas o aún como malintencionadas nuestras denuncias…” (Moral Social 2004: 147). Trabajo Social, nunca ha estado ni estará en la historia de Chile, ni del lado de los observadores de los movimientos sociales, ni del lado de la naturalización de formas de relaciones sociales opresivas e inequitativas, origen del profundo malestar que se expresa crecientemente en nuestra patria.
4. Creemos que a través de formas rigurosas e innovadoras de intervención social que desencadenen procesos de empoderamiento, el cambio es posible. Con el compromiso y experticia de nuestra disciplina, podemos honrar nuestro legado, actualizando creativamente en la complejidad de un presente que resulta miserable para muchos, lo mejor de nuestra herencia ético-social y política.
Santiago, 11 de agosto de 2011
Firmantes:
Patricio Miranda
Fabiola Cortez-Monroy
Alicia Razeto
Carolina Rojas
Claudia Silva
Margarita Quezada
Gabriela Rubilar
Teresita Matus
Liliana Guerra
Carolina Muñoz

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